«Los días 29 acontecen hechos extraños»: las historias del fantasma del Palacio Salvo
El Palacio Salvo es uno de los íconos de Montevideo. Ubicado en la esquina de 18 de Julio y Plaza Independencia, fue inaugurado el 12 de octubre de 1928, diseñado por el arquitecto italiano Mario Palanti —el mismo que años antes había proyectado el Palacio Barolo de Buenos Aires, inspirado en la Divina Comedia—. Con sus 27 pisos, cerca de 370 apartamentos y 95 metros de altura, fue en su momento el edificio más alto de Sudamérica.
El origen de la leyenda
Todo se remonta al 29 de abril de 1933. José Salvo, uno de los tres hermanos propietarios del edificio, fue atropellado en la vía pública y murió tiempo después a raíz de las heridas. Con los años trascendió que no se trató de un accidente: su yerno, Ricardo Bonapelch, habría encargado el hecho para quedarse con parte de la herencia.
Desde entonces, quienes viven y trabajan en el Palacio Salvo aseguran que su espíritu —al que llaman cariñosamente «Don Pedro»— nunca se fue del edificio.
Los fenómenos que se repiten
Según los relatos de vecinos, porteros y guías del edificio, estas son las manifestaciones más mencionadas:
- El ascensor fantasma: sube o baja hasta el piso siete sin que nadie lo llame, y al abrirse las puertas no hay nadie.
- Ruidos y cadenas: en el piso 10 varios vecinos dicen escuchar cadenas y golpes sin explicación.
- Luces y ventanas: las luces parpadean o se apagan, y las ventanas golpean con más fuerza de la que justifica el viento, sobre todo en días de tormenta.
- La aparición: distintos testigos coinciden en describir a un hombre de traje, sombrero y paraguas negros, de porte elegante, tipo «dandy», que se deja ver en las escaleras y en el entrepiso o piso siete.
- Interferencias en grabaciones: hay guías y periodistas que cuentan que, apenas empiezan a hablar del fantasma, se cortan grabaciones de radio o aparecen voces indescifrables en audios grabados en el edificio.
Un dato curioso es que la mayoría de las apariciones y hechos extraños se ubican en los días 29 de cada mes, en coincidencia con la fecha de la muerte de José Salvo.
Un fantasma «bueno»
A diferencia de otras leyendas urbanas con espíritus temidos, en este caso los propios vecinos remarcan algo distinto: describen a Don Pedro como un espectro benévolo. Se le atribuyen hechos como advertir sobre un incendio antes de que se propague o hacer que un ladrón se arrepienta en medio de un robo. Quienes conviven con estas historias dicen no sentir miedo, sino más bien una presencia que cuida el edificio.
Por qué la leyenda se sostiene
El Palacio Salvo combina varios elementos que alimentan este tipo de relatos: una muerte violenta y encubierta, una fecha fija que se repite mes a mes, un edificio enorme y laberíntico con pasillos y escaleras poco transitadas, y casi cien años de historias transmitidas de generación en generación entre quienes lo habitan. A eso se suma que el edificio tiene guías turísticos especializados en su historia y hasta recorridos nocturnos dedicados puntualmente a la leyenda del fantasma.
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