La Oración para el Mal de Ojo
Desde tiempos muy antiguos, en cada familia siempre hubo una abuela, una tía o una vecina que sabía «cortar» el mal de ojo con una oración, una vela y mucha fe. Esta tradición se fue pasando de generación en generación, casi siempre en secreto, de boca en boca, y hoy queremos compartirla con ustedes tal como se hacía antes, en la cocina de la casa, con las manos curtidas de tanto trabajar y el corazón lleno de amor por proteger a los suyos.
El mal de ojo no distingue edad ni género: puede afectar a un bebé que fue muy admirado, a un adulto que despertó envidia sin querer, o a cualquiera que haya cruzado la mirada equivocada en el momento equivocado. Los síntomas suelen ser malestar general, cansancio sin motivo aparente, llanto en los niños sin razón clara, o esa sensación de «no estar bien» que no se explica con nada.
Para esta limpieza vas a necesitar una vela blanca, aceite de oliva o de ruda, y sobre todo, fe y concentración. Se recomienda hacerla un martes o un viernes, que son los días de mayor poder para este tipo de rituales.
Si después de hacer la oración la persona siente alivio, es señal de que el trabajo fue efectivo. Si los síntomas persisten, se puede repetir la limpieza durante tres días seguidos, o consultar con quien lleve adelante la tradición familiar.
Oración para el Mal de Ojo (al estilo de la abuela) Se recomienda decirla frente a una vela blanca encendida, con aceite de oliva o ruda en la mano, mientras se hace la señal de la cruz sobre la frente de la persona. «Ojo que me miró, mal de ojo que me echó, con la fe de Dios lo quito, con el poder de mi abuela lo corto. Si fue por envidia, se vaya la envidia. Si fue por mirada fuerte, se vaya la mirada. Si fue sin querer, que la intención se disuelva en el aire. San Benito, San Cayetano y la Virgen bendita, cubran a (nombre de la persona) con su manto de luz, que el mal se aparte, que el bien se quede, que la salud vuelva y la paz se asiente. Tres veces lo digo, tres veces se corta, tres veces se limpia, tres veces se aparta. Así como esta vela se consume, que el mal de ojo también se consuma y se vaya, y no vuelva más.» (Se repite tres veces, y al finalizar se sopla suavemente sobre la vela.)

